Tokyo, ¿la ciudad más cara del mundo?
Hoy han dicho en la televisión japonesa que Tokyo figura de nuevo en cabeza en la lista de ciudades más caras del mundo. Hace justo un año la ciudad africana de Luanda desplazó a la capital nipona, pero este año Tokyo vuelve a recuperar el primer puesto. Este hecho se debe, entre otras cosas, al encarecimiento del yen frente al resto de monedas (endaka, 円高). La lista la ha elaborado la consultora ECA, y la podéis ver aquí.
No obstante, para los que vivimos en Tokyo no nos da la sensación de que estemos viviendo en el lugar más caro del mundo, ni mucho menos. Aunque evidentemente el alquiler (o la compra) de un piso en el centro de la ciudad es carísimo (como en cualquier otra gran urbe del primer mundo), y cosas como el transporte tienden a ser caros, la vida aquí no tiene por qué ser más cara que en cualquier ciudad europea, por ejemplo.
Pongo unos ejemplos para que juzguéis, sacada mismamente de la compra que he hecho esta tarde:
1 litro de leche entera: 157 yen ( 1€ actualmente cuesta unos 110 yenes). Si la leche es desnatada, 108 yen/litro
1 litro de zumo de naranja o pomelo 100%: 98 yen
Algo más de 1/2 kilo de sandía (la sandía es una fruta tradicionalmente cara en Japón): 196 yen (está a mitad de precio, pero es que esto de los descuentos es algo habitual en los supermercados)

Una bandeja de sushi (10 piezas): 349 yen

277 gramos de bonito fresco: 135 yen

1 bandeja de tomate cherry (100g): 98 yen
1 lechuga: 98 yen
1 tomate: 70 yen
1 piña mediana: 198 yen
Además, muchos supermercados proveen gratuitamente algunos servicios. En el mío, por ejemplo, se puede llenar una garrafa de agua purificada (al estilo de las jarras filtrantes Brita) gratis, con lo que uno se ahorra comprar agua mineral.
Siguiendo con el tema de la comida, hoy he comido esto a mediodía en un restaurante: filete empanado de pollo, una pequeña ensalada, tsukemono, sopa de miso y arroz. El precio: 660 yen (unos 6€). Hay que contar además que el agua o el té son gratis en todos los restaurantes en Japón.
El precio del resto de necesidades básicas, como la ropa, no difiere en absoluto del que pueda tener en cualquier otra ciudad europea, por ejemplo. Muchas veces es incluso más barata. Además, de sobras es sabido que casi cualquier producto o servicio tecnológico suele ser más barato que en otras ciudades no japonesas.
¿Os parece muy caro todo esto?
Matrimonios mixtos
En los últimos años Japón está experimentando cambios sociológicos trascendentales. A pesar de ser una sociedad muy cerrada a la hora de aceptar extranjeros en su país que tengan intención de quedarse a vivir, irremediablemente la sociedad japonesa cada vez se está diversificando más.
Un punto a destacar es el de las parejas mixtas, en el que uno de los miembros es japonés y el otro no. Aunque esto en cualquier otro país podría parecer irrelevante, aquí no lo es. En un país en el que menos del 2% de la población es extranjera (y esto es un máximo histórico), el hecho de que el número de matrimonios mixtos esté aumentando cada día más empieza a ser tema de conversación en los medios.
La mayoría (80%) de los matrimonios son de hombres japoneses con extranjeras, básicamente hombres de mediana-avanzada edad que viven en zonas rurales y se casan con mujeres chinas y filipinas de clase baja (evidentemente, el interés de éstas es adquirir un visado en un país del primer mundo). En el caso de las mujeres japonesas, se casan en primer lugar con coreanos, seguido bastante de lejos por americanos. Es por esto cada vez más frecuente ver por la calle a una chica japonesa acompañada de su novio extranjero europeo o norteamericano. En cambio, poquísimas veces he visto lo contrario, un chico japonés con una extranjera; de hecho, por cada hombre que se casa con una occidental hay diez mujeres que se casan con un occidental (y no voy a entrar a comentar las razones que pueda haber).
El caso es que una de las repercusiones en los medios de este fenómeno ha sido una famosa serie aquí: “Mi novio es un extranjero” (ダーリンは外国人). Su creadora (Saori Oguri) publicó un manga autobiográfico hace unos años en el que habla de Saori, una japonesa casada con Tony, un periodista húngaro-estadounidense. En él relata cómo ven los demás el hecho de que estén juntos, situaciones en las que la manera directa de hablar/actuar de su marido la pone en un aprieto, y en otros casos es Tony quien le demuestra el poco sentido que tiene a veces hacer las cosas “a la japonesa”.
La autora ha publicado ya tres series de manga (cómic japonés), en la última incluso tienen un bebé. Debido al éxito que tuvo se hizo la versión en anime, que se pudo ver durante años en varias líneas de tren de Japan Railways. Finalmente, este sábado se ha estrenado la película en los cines japoneses.
La protagonista es Inoue Mao, famosa por su participación en la serie (dorama) “Hana yori dango“.
Seguro que muchas chicas japonesas con novio extranjero se sentirán identificadas con algunas de las situaciones que aparecen en la película.
Licencia de conducción japonesa
El viernes pasado me acerqué a una oficina de tráfico que hay cerca de casa y me saqué el permiso de conducir japonés. Antes de venir a Japón obtuve el carné de conducir internacional en la Jefatura de Tráfico de mi ciudad. En España cuesta algo menos de 10€ y es válido por un año desde su expedición (aquí tenéis más datos). Una vez pasado un año no se puede reemitir a no ser que se esté fuera de Japón tres meses o más, así que no queda otra opción que sacarse el japonés.
El trámite es muy sencillo y rápido para los españoles, ya que se puede convalidar una licencia por otra (gaimen kirikae, 外面切り替え). Básicamente se necesita presentar el permiso de conducción original junto a una traducción de éste al japonés. Esto se puede hacer en la Embajada de España en Tokyo por algo menos de 2500 yen, o en la JAF, la Federación de Automóviles Japonesa, por poco más de 3000 yen (aquí hay más información si se opta por hacerlo mediante la JAF -se puede hacer por correo-). Una vez se tiene la traducción hay que ir a una “oficina de licencia de conducir” (unten menkyo sentaa, 運転免許センター) o a un “centro de exámenes para licencia de conducir” (unten menkyo shikenjô, 運転免許試験場) y se presenta el carné español, la traducción, una foto de 3×2.4 cm, 4500 yen, la tarjeta de registro de extranjero (gaikokujin tôroku shomeisho, 外国人登録証明書) y el pasaporte (se debe poder demostrar haber vivido tres meses en España desde que se obtuvo el carné). Una vez entregado todo, se rellenan un par de papeles, se hace allí mismo un examen visual muy sencillo y se toma también allí la fotografía que saldrá en la licencia -todo incluido en los 4500 yen que pagamos antes-. Por lo que vi y me comentaron los trabajadores de la oficina, nunca suele haber colas, por lo que el proceso dura unos 15 minutos. Tras esto, le entregan a uno un papel, y en una hora y media ya puede volver a recoger su carnet. No tengo ni idea de cómo funcionará el proceso en España para los extranjeros que quieran convalidar su permiso, pero dudo mucho que se pueda hacer en menos de dos horas. Así da gusto hacer trámites.
No tienen que hacer ningún examen los que hayan obtenido su licencia en: Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Islandia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, España, Suiza, Suecia, Holanda, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Corea del Sur. Los demás deben hacer un examen teórico (sobre la normativa de circulación japonesa) y uno práctico en un circuito cerrado.
Como dato a tener en cuenta, decir que aquí en Japón también hay un sistema de puntos, en el que por cometer infracciones se van sumando puntos, y al llegar a cierta cantidad se suspende la licencia.
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