Otra de robots a escala 1:1
Hace algo más de un mes hablé acerca de la estatua de Gundam que han construido en Odaiba. Parece ser que en la ciudad de Kobe no quieren ser menos y están dando los últimos retoques a otra estatua (18 metros de altura y 50 toneladas), esta vez del robot de la serie de animación Tetsujin 28 Gô. Aunque en este caso la estatua no tendrá efectos de luz o partes móviles, estará en una posición más dinámica, de defensa. Se expondrá permanentemente, en el parque Wakamatsu, precisamente una de las zonas más afectadas por el terremoto de 1995 (por lo visto quieren que sea un símbolo de renovación de la ciudad). El coste: unos 135 millones de yen, según el diario The Kobe shinbun.
Como sigan así van a llenar el país de mechas. ¿Será por eso de defender el país ante un posible ataque de Corea del Norte?
A continuación podéis ver unas fotos de su construcción y carteles promocionales del proyecto, cuya página oficial tenéis aquí.
Lo llevan construyendo desde noviembre de 2008, y actualmente se están llevando las piezas al parque donde se montará. Se expondrá al público a partir del 4 de octubre, con una ceremonia oficial de inauguración.
Ventana externa
No sé, a mí me gusta más este robot, aunque Kobe me pilla un poco lejos.
Por cierto, también este año la compañía de animación japonesa Hikari Productions y el estudio hongkonés de animación por ordenador IMAGI (el mismo que ha creado la nueva película de Astroboy) han sacado un teaser de Tetsujin 28 Gô de cara a una posible película de CG, que podéis ver aquí.
Paseo por Odaiba
El domingo por la tarde estuve en Odaiba con un amigo, y ya que hacía bastante tiempo que no me pasaba por allí aproveché para sacar algunas fotos, aunque no hizo muy buen día.
En primer lugar hay que decir que Odaiba es una isla artificial construida a base de gomi, es decir, basura. Aunque parezca mentira, cerca del 40% de superficie de la ciudad de Tokyo se ganado al mar a base de cimentar con basura seleccionada y prensada. Si os interesa, aquí tenéis un mapa de la isla. Esta isla fue también el escenario en los ‘80 de una famosa serie de humor llamada en España «Humor amarillo» (Fûun! Takeshi-jô), cuando todavía no se había explotado urbanísticamente.
Existen varias maneras de acceder a Odaiba, tanto por mar como por tierra. De estas, las más interesantes son el barco Suijo bus (otro día hablo de él) y la línea Yurikamome, una línea de tren que funciona sin conductor. Si se opta por esta última opción lo mejor es sentarse en los asientos de delante de todo para poder ver el paisaje por el que pasa la línea: primero entre los rascacielos y edificios de oficinas de la zona de Shinagawa y después por el Rainbow Bridge, un puente que une a la isla con tierra firme.
(Muchas fotos están tratadas)

Vistas desde la línea Yurikamome. La autopista elevada es la entrada del Rainbow Bridge.
La isla es un famoso lugar para ir a hacer compras y pasear, además de disponer de algunos museos. Destacan las vistas a la zona de la bahía, un Sega Joypolis (un parque de atracciones de la compañía de videojuegos Sega), el singular edificio de la cadena de televisión Fuji TV (se puede visitar), y el complejo Palette Town, una zona de centros comerciales entre los que sobresale Venus Fort, del que hablo un poco más abajo.

Una réplica de la Estatua de la Libertad, bajo la cual se encuentra el parque Odaiba Kaihin, con una playa que da a la bahía. Al fondo, el Rainbow Bridge y vistas de la bahía.

El inconfundible edificio de la Fuji TV, símbolo de la isla, con su mirador esférico. Debajo, un tren de la línea Yurikamome.

Vistas al Rainbow Bridge y al skyline de Tokyo, entre el que destaca la Torre de Tokyo.

Multitud de barcos navegan por la bahía, la mayoría son yakatabune, barcos en los que se ofrece una cena mientras se contemplan las vistas que ofrece la zona del río Sumida y la bahía, especialmente en verano.

La noria que hay en el Palette Town. Con 115 metros es una de las norias más grandes del mundo, y en días claros la vista alcanza hasta el monte Fuji. Justo debajo está Venus Fort.

Por la zona hay un circuito y no es raro ver competiciones o pruebas.
Como decía, Venus Fort es un centro comercial en el que se ha recreado una ciudad italiana, con sus calles, ropa tendida, fuentes y plazas. Básicamente hay comercios de ropa, joyería y restaurantes. El techo del edificio simula el cielo, y cambia de color recreando el día, el atardecer y la noche, y está muy conseguido. La verdad es que cuando uno lleva un rato dentro a ratos se olvida de que está en un edificio de una isla hecha a base de basura y no al aire libre.

Calle con sus bancos, balcones y demás.

Al final de una de las calles se recrea una plaza romana con estatuas incluidas.

En algunos restaurantes se puede cenar en los balcones.
Aunque en Odaiba hay bastantes más cosas (museos, parques, más centros comerciales y recreativos, y demás), por hoy lo dejo aquí.
Para acabar una vista nocturna del Rainbow Bridge con Tokyo de fondo desde la playa de Odaiba.
Estatua de Gundam gigante en Odaiba
En Odaiba, la zona de Tokyo que da al mar, se está construyendo desde hace unos días una estatua de Gundam, el robot gigante (mecha) protagonista de una de las series de animación japonesa más famosas. El motivo es que este año se celebra el 30º aniversario de la serie.
La novedad es que el tamaño del robot es a escala real, es decir, 18 metros de alto y 35 toneladas de peso. Se expondrá en el parque Odaiba Shiokaze desde el 11 de julio hasta el 31 de agosto. De momento se ha construido la mitad inferior, y por ahora pinta bastante bien. Tendrá algunas zonas móviles, como la cabeza, y emitirá luces y niebla desde unos 50 puntos de su cuerpo.
Fotos de Mainichi Shinbun y gundam.info





A todos los que visitéis la zona este verano ya tenéis un atractivo más para pasar por Odaiba, un lugar ya de por sí muy interesante.
El parque Hamarikyu
Estos días, aprovechando el buen tiempo que está haciendo, estoy visitando varios lugares que tenía pendientes de ver en la zona de Tokyo y alrededores. Ayer fue el turno del parque Hamarikyu (Hamarikyû Onshi Teien), un parque situado al oeste de la bahía de Tokyo, cerca de Ôdaiba y el mercado de pescado Tsukiji. Para llegar hasta allí hay que bajarse en la parada de Hamamatsu-chô o en la de Shinbashi (ambas de la línea Yamanote), ya que está justo en medio de las dos. Desde allí está unos 10 minutos caminando. La entrada normal cuesta 300 yen, y está abierto hasta las 17:00h.
Este parque está rodeado en tres de sus cuatro lados por canales de agua de mar. Fue mandado construir en el siglo XVII por la familia Shôgun Tokugawa sobre una zona pantanosa, en la que se practicaba la caza de patos (hay incluso una tumba en honor a los patos cazados). Al estar justo al lado del mar, cuando la marea subía la zona se inundaba parcialmente, por lo que se construyó un sistema de presas que permitieron habilitar zonas en las que se edificaron varios edificios y casas de té. Desde entonces se utilizó como villa para acoger a dignatarios extranjeros, entre ellos un presidente de los EEUU (Ulysses S. Grant), quien vivió allí dos meses en el que fue el primer edificio de piedra al estilo occidental en Japón. Desde el Palacio Imperial era posible llegar en barca hasta el parque (hoy ya no).

Vista aérea del parque (foto de Wikipedia)
Nada más entrar lo primero que sorprende es la sensación de espacio abierto que hay, algo muy poco habitual en el centro de Tokyo. Pero lo mejor del parque es que desde dentro de él se pueden ver los alrededores de la zona: a un lado los rascacielos de Shiodome, la Tokyo Tower, la Mori Tower (en Roppongi), y al otro la bahía de Tokyo con el Rainbow Bridge. Sigue así un antiguo principio característico de los jardines japoneses que, a diferencia de otros (por ejemplo los jardines ingleses), integran el paisaje de los alrededores en el propio jardín (en Kyoto en vez de rascacielos son las montañas y bosques de los alrededores). Así, es posible ver una casa de té (que data del año 1707) sobre un estanque y justo detrás varios rascacielos:

Aquí se pueden ver algunos árboles con las hojas rojas (kôyô). El otoño ha llegado a Tokyo.

Dentro de la casa de té se puede tomar té verde (maccha) y un dulce japonés (wagashi) por 500 yen.

Al fondo asoman la Tokyo Tower, la Mori Tower y a la derecha la Atago Green Hills Mori Tower…

…y por el otro lado la bahía y el Rainbow Bridge.

Tranquilidad y silencio en el centro de Tokyo.

Ya fuera, de camino a la estación de Hamamatsu-chô, un pequeño jardín occidental. A la derecha la línea de tren elevada Yurikamome, cuyos trenes no tienen conductor, sino que los maneja un ordenador.
(A varias de las fotos que he puesto les he aplicado la técnica de HDR, por lo que se ven un poco irreales)
Entradas recientes
- Desde Tailandia
- Vacaciones por el Sudeste Asiático
- El pliegue de Miura
- Nueva película del Studio Ghibli
- El “boom” del K-pop
Últimos comentarios
- Caro2411 en Desde Tailandia
- Desde Tailandia « Japanaderia en Vacaciones por el Sudeste Asiático
- Mabel en Nueva película del Studio Ghibli
- Gamaliel en Vacaciones por el Sudeste Asiático
- Carlos en El japonés, ¿un idioma difícil?



















