Paseo por Odaiba
El domingo por la tarde estuve en Odaiba con un amigo, y ya que hacía bastante tiempo que no me pasaba por allí aproveché para sacar algunas fotos, aunque no hizo muy buen día.
En primer lugar hay que decir que Odaiba es una isla artificial construida a base de gomi, es decir, basura. Aunque parezca mentira, cerca del 40% de superficie de la ciudad de Tokyo se ganado al mar a base de cimentar con basura seleccionada y prensada. Si os interesa, aquí tenéis un mapa de la isla. Esta isla fue también el escenario en los ‘80 de una famosa serie de humor llamada en España «Humor amarillo» (Fûun! Takeshi-jô), cuando todavía no se había explotado urbanísticamente.
Existen varias maneras de acceder a Odaiba, tanto por mar como por tierra. De estas, las más interesantes son el barco Suijo bus (otro día hablo de él) y la línea Yurikamome, una línea de tren que funciona sin conductor. Si se opta por esta última opción lo mejor es sentarse en los asientos de delante de todo para poder ver el paisaje por el que pasa la línea: primero entre los rascacielos y edificios de oficinas de la zona de Shinagawa y después por el Rainbow Bridge, un puente que une a la isla con tierra firme.
(Muchas fotos están tratadas)

Vistas desde la línea Yurikamome. La autopista elevada es la entrada del Rainbow Bridge.
La isla es un famoso lugar para ir a hacer compras y pasear, además de disponer de algunos museos. Destacan las vistas a la zona de la bahía, un Sega Joypolis (un parque de atracciones de la compañía de videojuegos Sega), el singular edificio de la cadena de televisión Fuji TV (se puede visitar), y el complejo Palette Town, una zona de centros comerciales entre los que sobresale Venus Fort, del que hablo un poco más abajo.

Una réplica de la Estatua de la Libertad, bajo la cual se encuentra el parque Odaiba Kaihin, con una playa que da a la bahía. Al fondo, el Rainbow Bridge y vistas de la bahía.

El inconfundible edificio de la Fuji TV, símbolo de la isla, con su mirador esférico. Debajo, un tren de la línea Yurikamome.

Vistas al Rainbow Bridge y al skyline de Tokyo, entre el que destaca la Torre de Tokyo.

Multitud de barcos navegan por la bahía, la mayoría son yakatabune, barcos en los que se ofrece una cena mientras se contemplan las vistas que ofrece la zona del río Sumida y la bahía, especialmente en verano.

La noria que hay en el Palette Town. Con 115 metros es una de las norias más grandes del mundo, y en días claros la vista alcanza hasta el monte Fuji. Justo debajo está Venus Fort.

Por la zona hay un circuito y no es raro ver competiciones o pruebas.
Como decía, Venus Fort es un centro comercial en el que se ha recreado una ciudad italiana, con sus calles, ropa tendida, fuentes y plazas. Básicamente hay comercios de ropa, joyería y restaurantes. El techo del edificio simula el cielo, y cambia de color recreando el día, el atardecer y la noche, y está muy conseguido. La verdad es que cuando uno lleva un rato dentro a ratos se olvida de que está en un edificio de una isla hecha a base de basura y no al aire libre.

Calle con sus bancos, balcones y demás.

Al final de una de las calles se recrea una plaza romana con estatuas incluidas.

En algunos restaurantes se puede cenar en los balcones.
Aunque en Odaiba hay bastantes más cosas (museos, parques, más centros comerciales y recreativos, y demás), por hoy lo dejo aquí.
Para acabar una vista nocturna del Rainbow Bridge con Tokyo de fondo desde la playa de Odaiba.
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