El japonés, ¿un idioma difícil?
Cuando uno oye que alguien está estudiando japonés, automáticamente suele pensar cosas como: «¡buf! ¡vaya ganas de complicarse la vida!», o «¿para qué narices quiere aprender japonés?», y cosas similares.
Lo cierto es que para el europeo medio el japonés no es de los idiomas que más va a necesitar. Posiblemente le convenga más estudiar inglés, francés, italiano o alemán. Eso sí, si alguien va a venir a Japón que sepa que el inglés no le va a servir prácticamente para nada. A pesar de que los japoneses estudian muchísimo inglés, lo diferente que es este idioma del suyo hace que a la hora de la verdad la gran mayoría no sepan decir más de cuatro frases que se saben de memoria. Y por supuesto, quien tenga que pasar una temporada más o menos larga o aprende bastante japonés o lo va a pasar muy mal…
Se dice que para el hablante europeo las tres lenguas más difíciles que existen son el coreano, el japonés y el chino (me refiero al chino mandarín-putonghua-, aquí ya no entro en el cantonés u otros). En cambio, para los coreanos, mongoles, turcos, finlandeses y personas que hablen otras lenguas aglutinantes es bastante más fácil que para nosotros (el japonés también es una lengua aglutinante). No pretendo discutir cuál de los tres es más difícil (chino, japonés o coreano), sobre todo porque no he estudiado chino ni coreano. Pero lo que sí creo, y más viendo el tiempo que tardan otros en aprender otras lenguas como árabe (el estándar moderno), ruso o alemán, es que el japonés es de las lenguas más difíciles para el hispanohablante.
Aunque en un principio cuando uno aprende japonés parece que avanza bastante y rápido (y de hecho lo hace), el problema viene cuando uno tiene que superar el típico japonés de frases sencillas y coloquiales y empezar con el japonés más serio. Por ejemplo, no es nada difícil aprender a preguntar cómo se va a un sitio, si algo es caro o no, etc. Pero lo que ya no es tan fácil es explicar, por ejemplo, cosas tan básicas como que uno fue a prepararse un baño y al llenar la bañera se despistó y el agua se salió fuera. Y no hablemos de tener que contratar un alquiler, un servicio de Internet, o leer cualquier cosa mínimamente elaborada.
Pronunciación: Al contrario que el chino o el coreano, lenguas cuya principal dificultad reside en la pronunciación, el japonés tiene una pronunciación relativamente fácil. Las vocales son las mismas que en el español excepto la «u», que en japonés no es tan profunda. Y respecto a las consonantes hay también varias diferencias, pero nada complicado. Eso sí, cuando uno se encuentra con palabras que se escriben igual pero su pronunciación varía ya no es tan fácil (kaeru puede significar varias cosas dependiendo de dónde se ponga el acento al pronunciarla. Otras son ame, hashi, etc). Puesto que al leer cualquier palabra no hay manera de saber dónde hay que poner la acentuación (no existen las tildes, por supuesto), el extranjero tiene que memorizar en qué parte de la palabra tiene que poner la acentuación, el énfasis. Cuando uno empieza a aprender, los japoneses por contexto entienden lo que uno quiere decir, pero cuando se empieza a tener cierto nivel ya le piden una pronunciación correcta. El tema de la pronunciación es algo que los hispanohablantes creemos manejar muy bien, y suele ser una de las cosas en que los japoneses dicen que deberíamos mejorar más. Y no hablo de los angloparlantes, a quienes en general les cuesta pronunciar cualquier palabra japonesa sin poner su peculiar acento inglés (y un simple neko -gato- se convierte en «nekou»).
Escritura: el japonés consta de tres sistemas de escritura: dos silábicos (hiragana y katakana, de 46 caracteres cada uno) que son muy fáciles de aprender, y uno de origen chino, los kanji (las típicas «letras» que parecen dibujos). La escritura de los kanji (junto a su lectura) es uno de los puntos difíciles del japonés. Un japonés no llega a saber los 2131 kanji oficiales sino hasta acabar la educación obligatoria, a los 16 años. Y estamos hablando de niños, con una mente preparada para aprender y habituados a este sistema desde que nacen. Últimamente, con la aparición de nuevas tecnologías como los ordenadores y los teléfonos móviles (en los que la máquina sugiere los kanji que corresponden a esa pronunciación) a los japoneses se les está olvidando la escritura de los kanji que no utilizan habitualmente. Muy pocos japoneses saben escribir todos los kanji oficiales. Los hay desde muy sencillos hasta algunos de 33 o 34 trazos. Para mí el principal problema, más que los trazos que tengan, es que muchos se parecen tanto que a veces me cuesta ver en qué se diferencian.
Me comentó un amigo taiwanés que en chino hay unos 50 mil caracteres, de los cuales unos 10 mil están en uso hoy día, y de estos 3500 son los de uso habitual (para entender un periódico, por ejemplo). Lo bueno del japonés es que si no sabes cómo escribir un kanji puedes escribirlo en hiragana o katakana (escribiendo su pronunciación).
Lectura: al igual que la escritura, la lectura de los dos silabarios es muy fácil. La lectura de los kanji ya es otro cantar: así como en chino un mismo carácter siempre tiene la misma lectura (salvo contadas excepciones), en japonés casi todos los kanji tienen varias lecturas (generalmente dos o tres, y algunos, como el de nacer/vivir/crudo tienen bastantes más: nama, i, u, shou, jou, sei, ki, o, ha, na, mu, su, ai, etc.) Lo complicado es aprenderse cuándo se pronuncia de una manera u otra. Como anécdota hace poco hasta el primer ministro japonés se equivocó al leer dos kanji ante los medios.
Gramática: más que difícil diría que es diferente, es «el mundo al revés» de como nosotros pensamos y construimos las frases. Por ejemplo, en japonés el verbo siempre va al final, por lo que hasta el final no se dice si algo se va a hacer o no. Cuando se construye una frase larga el hispanohablante (o el angloparlante) tiene que ir guardando en la mente la información que tendrá que ir sacando, puesto que nosotros organizamos la información según otro orden. Luego está el tema de la aglutinación del japonés, algo bastante extraño para nosotros (a no ser que sepamos euskera): se dice que el japonés es una lengua muy aglutinante. Así, una palabra como aka (como substantivo, «el color rojo») puede ser desde akai (como adjetivo «rojo»), hasta akakunakatta («no era rojo»). En este caso se declina el adjetivo y no se varía el verbo.
Vocabulario: otro de los puntos difíciles para mí. No es que sean palabras muy complicadas, simplemente es que son palabras muy diferentes a las que conocemos, sin posibilidad de asociación por parecido a un idioma que conozcamos. No obstante, es simplemente un problema de dedicarle horas de estudio y memorizar palabras. Un punto que no me gusta es que hay mucha homofonía, por lo que, por ejemplo, he buscado al azar los significados que puede tener la palabra koushou, y tiene… ¡46 significados totalmente diferentes! (aunque la mayoría son de palabras que casi no se usan). El chino es incluso bastante peor. Otro aspecto es que para expresar algunas cosas el japonés es pobre y para otras tiene muchas palabras con multitud de matices que no existen en español: parapara significa que llueve poco, zaazaa que llueve a cántaros, potari es el ruido de sólo una gota, potapota es el de una serie de gotas cayendo, y así hasta cansarse. Y el problema es que este tipo de palabras «reiterativas» se usan, y mucho.
Registros: como comenté en la entrada sobre el keigo, uno debe tener muy en cuenta el grado de formalidad que debe utilizar dependiendo de las circunstancias en las que habla, incluyendo si uno es hombre o mujer. Así como en chino no hay grados de formalidad (que yo sepa, si los hay que alguien me corrija), en japonés hay varios, con palabras muy distintas en cada registro.

Una vez superado todo esto uno aprende un idioma que es el noveno en número de hablantes (127 millones), el idioma oficial de la segunda mayor economía del mundo, que podrá utilizar (además de en Japón, claro) con las comunidades japonesas en Hawái (más de 250.000, el 30% de la población), en California (unas 300.000 personas), en Brasil (400.000) y en antiguas colonias japonesas como Taiwán, Corea del Sur, Guam/Saipán, Palau, etc. Además de las puertas que abre a la hora de conocer una cultura tan diferente a la nuestra.
3 Comments to “El japonés, ¿un idioma difícil?”
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Japanadería

Arigatou :D
Creo que para cualquier idioma simplemente se requiere de mucho esfuerzo y paciencia.
De todos modos gracias por la información.
Es cierto lo que dice Estefanía, esta muy completa la informacion! “¡Arigatou!”