El kafunsho acecha de nuevo…
… y es que la primavera ya casi está aquí. El kafunsho no es más que el término japonés para referirse a la famosa alergia al polen (fiebre del heno, polinosis, rinitis alérgica estacional), que provoca los típicos síntomas de picor en nariz y ojos, mucosidad nasal, fiebre y cefaleas, entre otros. Sin embargo, en Japón cuando hablan del kafunsho básicamente se refieren a la alergia al polen de un tipo de árbol, el cedro japonés (Cryptomeria japonica) o sugi.
¿Y por qué este árbol? Tras la Segunda Guerra Mundial Japón tuvo una enorme necesidad de obtener madera para reconstruir las viviendas del país, arrasadas durante el conflicto (hay que recordar que aquí la madera ha sido el material de construcción por excelencia). Y como el sugi es un árbol autóctono de Japón y crece con bastante rapidez se plantaron masivamente por todo el país. De hecho, se calcula que un 40% de los bosques japoneses (el 67% de la superficie de Japón se encuentra recubierta de bosques) han sido plantados artificialmente, y con diferencia el árbol que más se ha plantado es el cedro japonés. Así, os podéis hacer una idea de la cantidad de árboles de este tipo que hay.
El problema vino al cabo de 30 o 40 años, cuando los árboles crecieron y empezaron a echar polen en cantidades ingentes. A veces se puede ver como sopla el viento y se levanta una nube de polen entre los árboles.
Este fenómeno se ve además agravado en las ciudades, ya que al estar el suelo asfaltado el polen no cae en la tierra y penetra, sino que se queda sobre el asfalto y el viento lo vuelve a levantar. Además, la polución inflama las mucosas y hace que aumente la absorción del polen. Esto hace que cada año aumente el número de personas con kafunsho: mientras que en el año 1998 el 16% de la población lo sufrió, el pasado año 2008 el porcentaje aumentó al 26.5% de la población… unos 34 millones de personas con esta enfermedad. No extraña, pues, que esté considerado por el gobierno japonés como un problema nacional que provoca enormes pérdidas económicas a las empresas.
Aunque todavía hay quien cree que aquí llevan mascarillas para protegerse de la contaminación ambiental la razón es más bien otra: prevenir el contagio (en especial en los lugares más masificados, como el tren) de enfermedades víricas durante el invierno (como la epidemia de gripe que ha habido este año), y protegerse del polen durante la primavera y el otoño.

Típica imagen que se puede ver continuamente en los trenes (foto de TheAmazingShrinkingMan).
Al principio choca un poco ver a tanta gente con máscara, parece que estén obsesionados con no contagiarse de no se sabe qué, pero rápidamente uno se acostumbra a ellas. De hecho, cada mañana cuando voy en el tren en hora punta y alguien estornuda o tose cerca mío me planteo empezar a usarla.
Hay multitud de accesorios, medicamentos, etc. para evitar el kafunsho, desde gafas que se adaptan a la cara y evitan que el polen entre en los ojos hasta cepillos especiales para quitarse el polen que pueda haber en la ropa antes de entrar en casa, y la gente los compra y utiliza como cualquier otro producto de uso diario.
Este año el comienzo de la primavera (según el calendario tradicional japonés) se ha adelantado una semana (ha sido el 14 de febrero). Está marcado por el llamado haru ichiban, «el primero de la primavera», refiriéndose al primer viento cálido que llega desde el sur, de la zona de Filipinas. Esto hizo que hace dos semanas pasáramos de estar a 5-7ºC el viernes a 24ºC el sábado (¡¡!!). Vamos, de ir con abrigo y bufanda un día a poder ir en manga corta al siguiente. Aunque duró poco, volvemos a estar a menos de 10ºC, y así seguirá en principio hasta finales de marzo. Por ello, la época de kafunsho también se adelantó una semana, y previsiblemente durará hasta mayo.

Foto que muestra la previsión del avance de la polinización de los cedros. Como veis, ya está afectando a Tokyo desde hace unos días. La información del tiempo también incluye durante esta época los niveles de polen en el aire.
Yo por suerte por ahora no noto nada, aunque dicen que los primeros años no se suele tener la alergia, pero que con el tiempo casi todos la acaban sufriendo. Habrá que ver qué pasa…
PD: lo sé, lo sé, he estado muchos días sin actualizar, he estado bastante ocupado… espero que no me vuelva a ocurrir.
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