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Abr
14

El japonés, ¿un idioma difícil?

Cuando uno oye que alguien está estudiando japonés, automáticamente suele pensar cosas como: «¡buf! ¡vaya ganas de complicarse la vida!», o «¿para qué narices quiere aprender japonés?», y cosas similares.

Lo cierto es que para el europeo medio el japonés no es de los idiomas que más va a necesitar. Posiblemente le convenga más estudiar inglés, francés, italiano o alemán. Eso sí, si alguien va a venir a Japón que sepa que el inglés no le va a servir prácticamente para nada. A pesar de que los japoneses estudian muchísimo inglés, lo diferente que es este idioma del suyo hace que a la hora de la verdad la gran mayoría no sepan decir más de cuatro frases que se saben de memoria. Y por supuesto, quien tenga que pasar una temporada más o menos larga o aprende bastante japonés o lo va a pasar muy mal…

Se dice que para el hablante europeo las tres lenguas más difíciles que existen son el coreano, el japonés y el chino (me refiero al chino mandarín-putonghua-, aquí ya no entro en el cantonés u otros). En cambio, para los coreanos, mongoles, turcos, finlandeses y personas que hablen otras lenguas aglutinantes es bastante más fácil que para nosotros (el japonés también es una lengua aglutinante). No pretendo discutir cuál de los tres es más difícil (chino, japonés o coreano), sobre todo porque no he estudiado chino ni coreano. Pero lo que sí creo, y más viendo el tiempo que tardan otros en aprender otras lenguas como árabe (el estándar moderno), ruso o alemán, es que el japonés es de las lenguas más difíciles para el hispanohablante.

Aunque en un principio cuando uno aprende japonés parece que avanza bastante y rápido (y de hecho lo hace), el problema viene cuando uno tiene que superar el típico japonés de frases sencillas y coloquiales y empezar con el japonés más serio. Por ejemplo, no es nada difícil aprender a preguntar cómo se va a un sitio, si algo es caro o no, etc. Pero lo que ya no es tan fácil es explicar, por ejemplo, cosas tan básicas como que uno fue a prepararse un baño y al llenar la bañera se despistó y el agua se salió fuera. Y no hablemos de tener que contratar un alquiler, un servicio de Internet, o leer cualquier cosa mínimamente elaborada.

Pronunciación: Al contrario que el chino o el coreano, lenguas cuya principal dificultad reside en la pronunciación, el japonés tiene una pronunciación relativamente fácil. Las vocales son las mismas que en el español excepto la «u», que en japonés no es tan profunda. Y respecto a las consonantes hay también varias diferencias, pero nada complicado. Eso sí, cuando uno se encuentra con palabras que se escriben igual pero su pronunciación varía ya no es tan fácil (kaeru puede significar varias cosas dependiendo de dónde se ponga el acento al pronunciarla. Otras son ame, hashi, etc). Puesto que al leer cualquier palabra no hay manera de saber dónde hay que poner la acentuación (no existen las tildes, por supuesto), el extranjero tiene que memorizar en qué parte de la palabra tiene que poner la acentuación, el énfasis. Cuando uno empieza a aprender, los japoneses por contexto entienden lo que uno quiere decir, pero cuando se empieza a tener cierto nivel ya le piden una pronunciación correcta. El tema de la pronunciación es algo que los hispanohablantes creemos manejar muy bien, y suele ser una de las cosas en que los japoneses dicen que deberíamos mejorar más. Y no hablo de los angloparlantes, a quienes en general les cuesta pronunciar cualquier palabra japonesa sin poner su peculiar acento inglés (y un simple neko -gato- se convierte en «nekou»).

Escritura: el japonés consta de tres sistemas de escritura: dos silábicos (hiragana y katakana, de 46 caracteres cada uno) que son muy fáciles de aprender, y uno de origen chino, los kanji (las típicas «letras» que parecen dibujos). La escritura de los kanji (junto a su lectura) es uno de los puntos difíciles del japonés. Un japonés no llega a saber los 2131 kanji oficiales sino hasta acabar la educación obligatoria, a los 16 años. Y estamos hablando de niños, con una mente preparada para aprender y habituados a este sistema desde que nacen. Últimamente, con la aparición de nuevas tecnologías como los ordenadores y los teléfonos móviles (en los que la máquina sugiere los kanji que corresponden a esa pronunciación) a los japoneses se les está olvidando la escritura de los kanji que no utilizan habitualmente. Muy pocos japoneses saben escribir todos los kanji oficiales. Los hay desde muy sencillos hasta algunos de 33 o 34 trazos. Para mí el principal problema, más que los trazos que tengan, es que muchos se parecen tanto que a veces me cuesta ver en qué se diferencian.

Me comentó un amigo taiwanés que en chino hay unos 50 mil caracteres, de los cuales unos 10 mil están en uso hoy día, y de estos 3500 son los de uso habitual (para entender un periódico, por ejemplo). Lo bueno del japonés es que si no sabes cómo escribir un kanji puedes escribirlo en hiragana o katakana (escribiendo su pronunciación).

Lectura: al igual que la escritura, la lectura de los dos silabarios es muy fácil. La lectura de los kanji ya es otro cantar: así como en chino un mismo carácter siempre tiene la misma lectura (salvo contadas excepciones), en japonés casi todos los kanji tienen varias lecturas (generalmente dos o tres, y algunos, como el de nacer/vivir/crudo tienen bastantes más: nama, i, u, shou, jou, sei, ki, o, ha, na, mu, su, ai, etc.) Lo complicado es aprenderse cuándo se pronuncia de una manera u otra. Como anécdota hace poco hasta el primer ministro japonés se equivocó al leer dos kanji ante los medios.

Gramática: más que difícil diría que es diferente, es «el mundo al revés» de como nosotros pensamos y construimos las frases. Por ejemplo, en japonés el verbo siempre va al final, por lo que hasta el final no se dice si algo se va a hacer o no. Cuando se construye una frase larga el hispanohablante (o el angloparlante) tiene que ir guardando en la mente la información que tendrá que ir sacando, puesto que nosotros organizamos la información según otro orden. Luego está el tema de la aglutinación del japonés, algo bastante extraño para nosotros (a no ser que sepamos euskera): se dice que el japonés es una lengua muy aglutinante. Así, una palabra como aka (como substantivo, «el color rojo») puede ser desde akai (como adjetivo «rojo»), hasta akakunakatta («no era rojo»). En este caso se declina el adjetivo y no se varía el verbo.

Vocabulario: otro de los puntos difíciles para mí. No es que sean palabras muy complicadas, simplemente es que son palabras muy diferentes a las que conocemos, sin posibilidad de asociación por parecido a un idioma que conozcamos. No obstante, es simplemente un problema de dedicarle horas de estudio y memorizar palabras. Un punto que no me gusta es que hay mucha homofonía, por lo que, por ejemplo, he buscado al azar los significados que puede tener la palabra koushou, y tiene… ¡46 significados totalmente diferentes! (aunque la mayoría son de palabras que casi no se usan). El chino es incluso bastante peor. Otro aspecto es que para expresar algunas cosas el japonés es pobre y para otras tiene muchas palabras con multitud de matices que no existen en español: parapara significa que llueve poco, zaazaa que llueve a cántaros, potari es el ruido de sólo una gota, potapota es el de una serie de gotas cayendo, y así hasta cansarse. Y el problema es que este tipo de palabras «reiterativas» se usan, y mucho.

Registros: como comenté en la entrada sobre el keigo, uno debe tener muy en cuenta el grado de formalidad que debe utilizar dependiendo de las circunstancias en las que habla, incluyendo si uno es hombre o mujer. Así como en chino no hay grados de formalidad (que yo sepa, si los hay que alguien me corrija), en japonés hay varios, con palabras muy distintas en cada registro.

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Una vez superado todo esto uno aprende un idioma que es el noveno en número de hablantes (127 millones), el idioma oficial de la segunda mayor economía del mundo, que podrá utilizar (además de en Japón, claro) con las comunidades japonesas en Hawái (más de 250.000, el 30% de la población), en California (unas 300.000 personas), en Brasil (400.000) y en antiguas colonias japonesas como Taiwán, Corea del Sur, Guam/Saipán, Palau, etc. Además de las puertas que abre a la hora de conocer una cultura tan diferente a la nuestra.

Abr
11

O ahora o en el año 2132

Gracias a mi amigo Dani me he enterado de que el miércoles 22 de julio se va a producir un eclipse solar total que va a ser visible sólo en algunos lugares del sureste de Asia y en el noreste de Oceanía. Con una duración máxima de 6 minutos y  39 segundos va a ser el eclipse solar más largo de este siglo, ya que el próximo que lo supere en duración se producirá en el año 2132. O sea, que estando por aquí es una oportunidad única de verlo.

El problema es que el eclipse total va a ser visible en una franja muy estrecha de lugares. Es por eso que en Tokyo sólo se verá un eclipse parcial del 75% o en Osaka del 80%.

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«Trayectoria» del eclipse. Más información aquí.

Para ver cómo la luna tapa totalmente al Sol en Japón va a haber que irse a pequeñas islas al norte de las Ryukyu (principalmente al norte de la isla de Amami, donde se va a celebrar incluso un festival para celebrar el eclipse) o a las Ogasawara, unas islas deshabitadas a más de 1000 km al sur de Tokyo. Es precisamente en estas últimas, concretamente en la isla norte de Iwojima (ahora llamada oficialmente Iô-tô) donde si el tiempo es bueno el eclipse se podrá ver mejor en todo el mundo, ya que alcanzará ahí su máxima duración. Pero desplazarse hasta estas islas va a ser complicado, puesto que al ser todas muy pequeñas o bien están deshabitadas (en la mayoría está prohibido desembarcar) o bien las pocas plazas de alojamiento que hay están reservadas desde hace mucho.

Solar Eclipse Animate (2009 Jul 22)
El punto representa el lugar donde se podrá ver el eclipse total, en la zona de sombra será parcial.

Por desgracia, en principio ese día yo no voy a poder desplazarme fuera de Tokyo, aunque sería el momento perfecto para visitar por ejemplo Shanghai, una de las escasas ciudades donde el eclipse será del 100%. Si alguien está por esa zona no debería perdérselo.

Inner Corona and Prominences
Eclipse total visto en el desierto del Gobi el 1 de agosto del 2008 (foto de ejwwest, Flickr).

A los que estéis por Tokyo, el eclipse alcanzará su pico máximo a las 11:13 de la mañana (en Osaka a las 11:05h). Evidentemente cuanto más al sur, mejor lo veréis.

Abr
7

Hanami en Shinjuku Gyoen

(Aviso: la cosa hoy también va de flores).

Esta tarde he estado de hanami con tres amigas coreanas en el parque Shinjuku Gyoen, un parque muy grande que hay entre Shinjuku y Shibuya. Hanami (quizás la fiesta japonesa más famosa) significa «mirar las flores», y se usa básicamente para referirse a las flores de cerezo, las más admiradas por aquí.

Aunque en un principio la contemplación de los cerezos en flor comenzó siendo una manera de meditar en la fugacidad de la vida y la belleza y todo eso tan metafórico (por lo poco que duran las flores de este árbol), hoy día es una excusa para comer, beber (frecuentemente hasta el punto de no distinguir un cerezo de un cactus), tocar música, cantar con el karaoke portátil, etc. Las empresas suelen asignar a algún empleado que se encarga de coger un buen sitio a primera hora de la mañana (para guardar un sitio hay que poner una especie de mantel de plástico azul sobre el que luego se sentarán) hasta que al mediodía o por la tarde van todos los empleados. Por supuesto, también van grupos de amigos o parejas por su cuenta.

Este parque es uno de los más frecuentados de Tokyo, quizás junto al de Ueno, Yoyogi e Inokashira. Este fin de semana estuvieron algunos amigos y dijeron que estaba a reventar. Por eso me he esperado hasta hoy para visitarlo, y aún siendo un día laborable había bastante gente (es lo que tiene Tokyo, que le sobra gente). Creo que es uno de los parques más bonitos que hay en Tokyo: muy céntrico, con grandes espacios y explanadas de césped para estirarse, y con mucha variedad de árboles y plantas (es uno de los mejores sitios de la ciudad para ver el momiji – las hojas rojas de arce – en otoño). Tiene también tres tipos de jardín (francés, inglés y japonés), casas de té, etc. Para acceder hay que pagar una entrada (200 yen), y en época de sakura está prohibido entrar con bebidas alcohólicas (aunque creo que nadie hace caso). Por supuesto, cuando se van todo el mundo recoge todo y parece que por ahí no ha pasado nadie.

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De hanami bajo los cerezos.

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Al fondo los rascacielos de Nishi Shinjuku.

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Al fondo rascacielos de Roppongi.

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Abuela fotógrafa.

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Sakura fubuki (lluvia de pétalos).

Me parece muy curioso ver como un árbol que pasa desapercibido durante el resto del año en esta época llama muchísimo la atención. Nunca soy consciente de la cantidad de cerezos que hay en Japón hasta que llega esta temporada y se ven destacando por todas partes.

Abr
6

Photowalk por Waseda

El jueves pasado fui a ver los cerezos que hay en la zona de Waseda, al norte de Shinjuku. Aunque es muy céntrico, es un sitio muy tranquilo, parece un pueblo. Acabé en el parque Chinzan-so, muy cerca de la Universidad de Waseda.

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Cerezo de la especie Somei Yoshino, considerado el más bonito por su tronco oscuro que contrasta con sus flores de un rosa pálido, casi blanco. Cuando florece este tipo de cerezo se dice que empiezan a florecer los cerezos en Japón.

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Aunque no lo parezca, en ese canal viven patos.

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Se nota que ya empieza a hacer buen tiempo…

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Entrando al parque Chinzan-so.

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Árbol sagrado.

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Preparando un espectáculo de Kabuki que hicieron el fin de semana. El escenario estaba sobre un estanque.

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Pequeño altar Shinto, con la típica torii y omikuji a la derecha.

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Pagoda que hay en el parque.

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(Foto en HDR) A la vuelta pasé por la línea Toden Arakawa, una de las dos últimas líneas de tranvía que quedan en Tokyo.

Abr
3

Misiles por encima de nuestras cabezas

Como muchos ya sabréis, Corea del Norte tiene previsto lanzar un cohete entre mañana día 4 y el miércoles 8 de abril, y ha avisado que su trayectoria atraviesa territorio japonés. Aunque el gobierno norcoreano afirma que se trata de la puesta en órbita de un satélite de comunicaciones, muchos temen que en realidad se trate de un misil de largo alcance Taepodong-2, que sería capaz de llegar a Alaska. En estas últimas semanas los medios informativos han mostrado imágenes satelitales de lo que tiene toda la pinta de ser bases de misiles.

Para defenderse ante un posible peligro, Japón ha colocado lanzaderas de misiles PAC-3 para interceptar el cohete, si lo consideran una amenaza, o cualquier trozo del cohete que pudiera caer sobre Japón por algún fallo. Por su parte Corea del Norte afirma que cualquier ataque a su cohete será considerado un acto de guerra, y que no dudaría en atacar Japón en ese caso. El espectáculo está servido.

Por el momento, Japón planteó ayer la posibilidad de aumentar las sanciones económicas que ya tiene contra Corea del Norte desde las pruebas norcoreanas de misiles en 2006.

Pongo un vídeo en el que se ven algunos de los PAC-3 desplegados (está en japonés).

Actualización (5 abril): hace pocas horas que el cohete ha sido lanzado sin incidencias (aunque se han desplegado por la zona barcos surcoreanos, japoneses y estadounidenses (dos destructores) por si había que abatir el «misil»). Todo el mundo da por hecho que es una prueba con un misil, pero Corea del Norte insiste en que se trata de un satélite. Sin duda esto va a traer «más cola».

Abr
3

«300.000 yen si te vuelves a tu país»

Esta parece ser la política que va a seguir el gobierno japonés a fin de incentivar a los nikkeijin o nikkei (hijos/nietos de japoneses que emigraron al extranjero -básicamente a Sudamérica-) que residen en Japón y que han perdido su trabajo para que vuelvan a sus países de origen. A consecuencia de la crisis cientos de miles de trabajadores inmigrantes (especialmente los que no dominan el japonés) han perdido sus trabajos y se encuentran en paro. En los ochenta y principios de los noventa Japón tenía una carencia de mano de obra para cubrir trabajos no especializados (llamados de «las 3 K»: kitsui, kitanai, kiken -duro, sucio, peligroso-), por lo que permitió a los nikkei conseguir visados de residencia y así paliar el problema.

Esto ha contribuido a que los últimos datos de desempleo en el país (de febrero) lleguen a «la peligrosa» cifra del 4,4%, niveles que ya querrían muchos países pero que aquí son alarmantes. Los inmigrantes, como siempre, son los primeros afectados, haciendo, por ejemplo, que el nivel de escolarización entre los estudiantes brasileños bajara entre diciembre y febrero pasados más de un 39%. La comunidad brasileña es la más numerosa entre los nikkeijin, con unos 310.000 miembros viviendo en Japón. Puesto que la educación en Japón es bastante cara, al perder el trabajo muchos padres no pueden pagar las escuelas y se han visto obligados a sacar a sus hijos de éstas (algunos incluso han enviado a sus hijos a Brasil mientras dure la crisis).

Todo esto ha creado una situación de cierta tensión entre los nikkeijin y el gobierno japonés y ha provocado algunas manifestaciones en distintas ciudades del país: Tokyo, Hamamatsu, etc.

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Fuente: Kyodo News.

Al gobierno japonés no le hace ninguna gracia este tipo de situación, y como medida para aliviar el problema no se les ha ocurrido otra que pagar 300.000 yenes a todo aquel descendiente de japonés que se haya quedado sin empleo en Japón y que regrese a su país de origen; eso sí, si renuncia a volver a Japón con el mismo tipo de visado que tenía. En el caso de las familias con varios miembros, 200.000 yen por persona que se vuelva.

Este tipo de medidas no me sorprenden nada de una sociedad que presume de ser altamente homogénea, en la que todo lo que huela a gaijin (extranjero) suele ser símbolo de problemas para ellos. Habrá que ver ahora cómo responden esta medida los nikkeijin.

Abr
1

Juguetes «kimochi ii»

Esta expresión se utiliza mucho en japonés y, a falta de una expresión equivalente en nuestro idioma, vendría a significar «que da gusto» o «que da buena sensación». Es lo que mucha gente siente al reventar los envoltorios de burbujas o al abrir una lata de bebida.

La empresa de juguetes Bandai hace tiempo que está sacando llaveros que hacen posible que uno se relaje haciendo este tipo de cosas. Lo mejor de todo es que no se gastan, por lo que se puede conseguir la misma sensación de reventar burbujas de aire continuamente.

Es otra fricada japonesa más, lo sé, pero cuando se prueba hace bastante gracia y dan ganas de no parar. Os presento algunos modelos que Bandai ha sacado a la venta:

«Mugen puchipuchi» (mugen significa infinito): llavero que imita la sensación de reventar las burbujas de aire que he comentado.

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«Mugen periperi»: reproduce la sensación de abrir una tira de cartón troquelada (como las de las cajas de cereales).

periperi

«Mugen edamame»: mi preferido. Imita la sensación que da sacar las judías de una vaina de edamame. El edamame son unas judías de soja que equivaldrían a las pipas en España (por cierto, cuando los japoneses oyen que comemos pipas les hace muchísima gracia, dicen que eso lo hacen los hámsters). Si vais a un bar (izakaya en japonés) es casi seguro que os lo pongan para ir picando. Aunque no tienen mucho sabor a la gente le gusta comerlo por la sensación que da cuando al apretar la judía hace «pop» y sale. Hasta yo suelo tener en casa edamame para comer mientras veo una película (ahora mismo en el congelador tengo una bolsa de medio kilo, XD).

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Y por último, un modelo que no ha salido todavía. Se llama «mugen kanbiiru» («lata de cerveza infinita») Sale en junio, e imita la apertura de una lata de cerveza.

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Más que una lata de cerveza tiene pinta de lata de atún pero ¿qué queréis? es un llavero.

Mucha gente me pregunta a veces qué comprar para llevar de recuerdo cuando visitan Japón: algo barato y que sea original. Pues bien, aquí tenéis una propuesta. Cuestan entre 630 yen (edamame) y 998 yen (periperi). Alguna empresa extranjera ha hecho su versión del llavero de burbujas, pero creo que los demás modelos no existen en el extranjero. Son bastante fáciles de encontrar, especialmente en tiendas de recuerdos en lugares turísticos o en jugueterías (en Akihabara, por ejemplo).

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