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Jul
5

El “boom” del K-pop

Al tratarse de dos países vecinos, las relaciones entre Japón y Corea del Sur suelen estar marcadas por un sentimiento de amor-odio. Amor en el sentido de admiración de uno por ciertos aspectos del otro, y odio por el sentimiento de competencia que la proximidad geográfica crea entre ellos. Sin entrar a discutir quién copia qué del otro, lo cierto es que en los últimos años en Japón están de moda tanto las series (tv-drama) como la música pop coreana (Korean pop, o K-pop).

Son especialmente las más jóvenes quienes, muchas veces cansadas de la imagen demasiado femenina que tienen ciertos cantantes japoneses, se ven atraídas por el K-pop, en el que sus miembros normalmente muestran una imagen más “dura”, con ciertas similitudes con el pop americano. Así, cantantes como Taeyang (del grupo Big Bang) son prácticamente tan famosos como puedan serlo los propios cantantes japoneses entre la juventud japonesa.


Taeyang cantando en solitario.

Uno de los grupos más conocidos por aquí es Super Junior, famoso, no sólo por sus canciones, sino también por sus coreografías. El siguiente videoclip, por ejemplo, está grabado en una sola secuencia:

En Japón, el grupo que sin duda ha tenido más éxito ha sido Tôhô Shinki (東方神起, “dioses nacientes del este”), también conocidos como TVXQ o DBSG, aunque actualmente en Japón el grupo permanece disuelto. Sus voces no sólo sólo les han hecho archifamosos en Japón y Corea, también en gran parte del sureste asiático, y han llegado a batir varios récords Guinness.

La siguiente canción, cantada en japonés, se pudo escuchar prácticamente en cualquier parte de Japón durante el año pasado:

Otros grupos masculinos muy famosos por aquí son 2PM, G-Dragon o SHINee:

Jul
3

“The Cove” y la opinión pública japonesa

Hoy 3 de julio se estrena de forma oficial en Japón el controvertido documental “The Cove” (“La Cala”), de momento en cinco salas, número que se irá ampliando durante el verano.

Para quien no conozca de qué va todo esto, os pongo un poco en contexto. “The Cove” es una película-documental filmada en Taiji (太地), el pueblo ballenero por excelencia, al sureste de la prefectura de Wakayama (aquí), considerado uno de los entornos más bellos de la costa occidental de Honshu. En el documental se denuncia la matanza de entre 1.700 y 23.000 delfines (dependiendo de las fuentes) que se lleva a cabo anualmente entre septiembre y abril en esa zona. Así como la caza de ballenas está regulada por la Comisión Ballenera Internacional, la de delfines no, por lo que en este caso Japón no tiene problemas legales para cazar delfines con fines económicos. Una parte de estos se venden vivos a acuarios y delfinarios de todo el mundo, mientras que los delfines que no han sido escogidos se llevan a una cala próxima donde se sacrifican para venderlos como carne y otros subproductos. Esta zona a donde se les lleva para matarlos está fuertemente vigilada, y las autoridades locales prohíben la entrada a cualquier persona ajena al negocio.

Dejando a un lado la matanza (que se relata con todo detalle en el documental), otro tema relacionado con este es el peligro que representa el consumo de carne de grandes cetáceos, debido a las enormes cantidades de metilmercurio (un producto altamente tóxico, causante de la enfermedad de Minamata, que curiosamente también se describió en  un pueblo pesquero japonés) que contiene su carne, por la acumulación de este veneno en el organismo de los peces y cetáceos. A los amantes del pescado, un consejo: cuidado con el consumo habitual de atún, un pez depredador en lo alto de la cadena trófica  (y, por lo tanto, con niveles muy elevados de mercurio en su carne).

La opinión pública japonesa, al igual que en otros temas, es bastante ignorante a este respecto (el de la pesca y el de la toxicidad de estas carnes). Yo, aun siendo extranjero y habiendo vivido algo más de dos años aquí estoy harto de ver productos hechos a base de ballenade delfín. Una simple visita al mercado de Tsukiji y saber leer el kanji de ballena (鯨) basta para comprobar que la venta de este cetáceo no responde a fines científicos, sino a puramente comerciales. En cambio, la vasta mayoría de los japoneses con los que he comentado el tema dicen no haber visto jamás a la venta carne de delfín, y en pocas ocasiones la de ballena. Debe ser que al vivir en un país extranjero me fijo más… Cabe decir, no obstante, que tanto la carne de delfín como la de ballena no son productos de consumo habitual; los típicos consumidores son japoneses mayores que lo hacen por herencia cultural.

Aunque el documental iba a ser estrenado hace unas semanas, la presión que han ejercido sectores nacionalistas de ultraderecha (los mismos que desde sus furgonetas negras se plantan en el santuario de Yasukuni y frente a grandes estaciones de tren de la ciudad y gritan lemas nacionalistas) hizo que se suspendiera su exhibición pública. En el siguiente vídeo (en japonés) se les ve frente a un cine en Yokohama alegando que la película es absolutamente anti-japonesa, falsa y auspiciada por Sea Sephard, una organización anti-ballenera que tuvo un incidente hace unos meses con un barco ballenero japonés.

Personalmente creo que la excusa de que cazar cetáceos es una costumbre tradicional japonesa no tiene la más mínima validez legitimatoria. También han sido costumbres tradicionales japonesas el seppuku (harakiri), los kamikaze, o la división poblacional en castas, y bien que se eliminaron dichas costumbres (¿no os suena todo esto a lo mismo que alegan los defensores de la tauromaquia?).

Recomiendo el visionado de “The Cove” a quien todavía no lo haya hecho, a fin de tener una visión de la otra cara de la moneda de la sociedad japonesa. A quien tras verlo se sienta ofendido por la crueldad e insensibilidad de los japoneses le recomiendo un ejercicio de autocrítica con el visionado de “Earthlings” (“Terrícolas”), otro documental que nos pone en evidencia a prácticamente todos (exceptuando a los veganos), y bastante más desgarrador, a mi parecer.

Abr
15

Matrimonios mixtos

En los últimos años Japón está experimentando cambios sociológicos trascendentales. A pesar de ser una sociedad muy cerrada a la hora de aceptar extranjeros en su país que tengan intención de quedarse a vivir, irremediablemente la sociedad japonesa cada vez se está diversificando más.

Un punto a destacar es el de las parejas mixtas, en el que uno de los miembros es japonés y el otro no. Aunque esto en cualquier otro país podría parecer irrelevante, aquí no lo es. En un país en el que menos del 2% de la población es extranjera (y esto es un máximo histórico), el hecho de que el número de matrimonios mixtos esté aumentando cada día más empieza a ser tema de conversación en los medios.

La mayoría (80%) de los matrimonios son de hombres japoneses con extranjeras, básicamente hombres de mediana-avanzada edad que viven en zonas rurales y se casan con mujeres chinas y filipinas de clase baja (evidentemente, el interés de éstas es adquirir un visado en un país del primer mundo). En el caso de las mujeres japonesas, se casan en primer lugar con coreanos, seguido bastante de lejos por americanos. Es por esto cada vez más frecuente ver por la calle a una chica japonesa acompañada de su novio extranjero europeo o norteamericano. En cambio, poquísimas veces he visto lo contrario, un chico japonés con una extranjera; de hecho, por cada hombre que se casa con una occidental hay diez mujeres que se casan con un occidental (y no voy a entrar a comentar las razones que pueda haber).

El caso es que una de las repercusiones en los medios de este fenómeno ha sido una famosa serie aquí: “Mi novio es un extranjero” (ダーリンは外国人). Su creadora (Saori Oguri) publicó un manga autobiográfico hace unos años en el que habla de Saori, una japonesa casada con Tony, un periodista húngaro-estadounidense. En él relata cómo ven los demás el hecho de que estén juntos,  situaciones en las que la manera directa de hablar/actuar de su marido la pone en un aprieto, y  en otros casos es Tony quien le demuestra el poco sentido que tiene a veces hacer las cosas “a la japonesa”.

darling

La autora ha publicado ya tres series de manga (cómic japonés), en la última incluso tienen un bebé. Debido al éxito que tuvo se hizo la versión en anime, que se pudo ver durante años en varias líneas de tren de Japan Railways. Finalmente, este sábado se ha estrenado la película en los cines japoneses.

La protagonista es Inoue Mao, famosa por su participación en la serie (dorama) “Hana yori dango“.

Seguro que muchas chicas japonesas con novio extranjero se sentirán identificadas con algunas de las situaciones que aparecen en la película.

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